La muy popular creencia de que los vinos europeos son superiores se ha visto dismitificada por la creciente producción de vinos de excelente calidad del nuevo mundo, especialmente de California, E.U.
Aunque los vinos del Nuevo Mundo han cosechado éxitos comerciales indiscutibles en los últimos decenios, persiste un ciuerto concenso displicente entre nuestros profesionales respecto de la superioridad de los mejores vinos europeos, con base en criterios como la mayor edad de las vides, la superioridad de nuestros terruños, la ausencia de riego, la finura, la mineralidad o el potencial de envejecimiento. Tal vez por ello, cuando en 1976 el respetado crítico inglés Steven Spurrier organizó en París una cata comparativa a ciegas entre los grandes vinos franceses y californianos, los resultados marcaron un hito, especialmente al otro lado del Atlántico.Para empezar, el panel de cata estaba compuesto por el propio Spurrier y ocho de los catadores franceses más reconocidos de la época. De las notas de cata se deducíoa claramente que los catadores franceses fueron incapaces de distinguir sus vinos de los californianos.
|
|
Primero se cataron los mejores crus de Borgoña y los chadonnays californianos. El vencedor fue uno de estos últimos, Chateau Monte Elena. Chalone, también californiano, quedó tercero tras el Mersault Charmes Roulot
73 borgoñón.
A continuación se cataron los tintos. Tres de los cuatro Burdeos
-Mouton Rothschild, Montrose y Haut Brion- eran de la cosecha 1970, considerada la mejor entre 1961 y 1982 por las propias autoridades bordolesas. De hecho obtuvieron, respectivamente,el segundo, tercero y cuarto puesto. Pero el vencedor absoluto fue otra vez californiano: el Stag´s Leap de mi buen amigo Warren Winiarsky. Uno de los vinos catados, que uno de los expertos franceses describió emocionado como arquetipo de la "grandeur" vitícola de Francia resultó ser...Californiano.Auque Spurrier había invitado a numerosos medios, sólo la revista Time envío un reportero.
¿Una broma?
La prensa francesa ignoró o consideró como una broma (Le Figaro) los resultados, pero el New York Times publicó después un reportaje en portada, lo que confirió a la cata una repercusión mediática global. Predeciblemente muchos europeos vaticinaron que, tras un número suficiente de años en botella, los mismos vinos franceses terminarían arrasando sobre los californianos. Así que, treinta años después, se creí una gran expectación cuando el propio Steven Spurrier decidió repetir el evento con los mismos vinos el 24 de mayo de 2006. Esta vez, los escaldados franceses declinaron participar, así que se potó por organizar dos paneles a ambos lados del Atlántico, una en Napa (California) y el otro en Londres; este último incluía críticos tan célebre como Hugh Jonson, Jancis Robinson, Michel Bettane, Michael Broadbent y el propio Spurrier. Pues bien, de nuevo contra todo pronóstico, el resultado combinado de ambos paneles fue en esta segunda ocasión abrumadoramente favorable a los vinos californianos que, liderados esta vez por el Ridge Montebello 1971, coparon los cinco primeros puestos.
No hay revancha
El primer vino francés, Chateau Mouton Rothschild 1970, sólo consiguó la sexta posición. Si a los fans proeuropeos les quedan dudas, deberían tomar nota de la posterior cota del Gran Jurado Europeo (GJE), un panel formado por Francois Mauss con el declarado objetivo de defender - frente al dominio de la visión anglosajona que representa Robert Parker - otra más tradicional y europea de los grandes vinos. Celebrada en Chateau Guiraud (Sauternes), sus resultados aparecen en el último número de la revista británica Fine Wine. Esta vez el anel incluía críticos de instituciones y medios tan prestigiosos como Christies (Anthony Hanson), Vinaria (el austriaco Peter Moser), Gualt Millau - Alemania (Joel Payne), El Mundo (Victor de la Serna), L´Espresso (Ernesto Gentili) y dos sommeliers, campeones a nivel europeo (el sueco Andeas Larsson) y mundial (el francés Olivier Poussier).El juicio de Sauternes, como se tituló el evento, consistió en catar grandes vinos bordeleses y californianos de la cosecha 1995. ¿Adivinan el resultado? Otro paseo militar para los vinos californianos, hasta el punto de que coparon los siete primeros puestos. Interesante también resaltar que algunos de los más célebres bourdeaux, como Pétrus, Lafite, Margaux, Haut Brion o La Mision-Haut Brion, quedaron relegados a la segunda mitad de la clasificación final. Parece que el GJE se propone repetir el evento con la cosecha 1996, dando ua nueva oportunidad a los vinos franceses.Este conjunto de eventos está teniendo enorme repercusión en la valoración de los vinos del Nuevo Mundo y debe hacernos reflexionar profundamente a los dodequeros europeos en general y a los españoles en particular, acostumbrados a tomar como referencia indiscutible el modelo francés. Tal vez sería conveniente, a partir de ahora, viajar más a California, un clima mediterráneo de alta insolación, suavizada en sus mejores terruños por la influencia doderadora del océano o la altitud (¿les suena?) y donde hoy se emplean sistemáticamente el riego deficitario y una viticultura avanzada en viñedos replantados tras la filoxera de los años noventas.
Carlos Falcó Marqués de
Griñón
Revista Catadores ::
Número 34 - Año 7 - Abril Mayo 2007
|